A medida que el cuerpo humano envejece, requiere menos energía, pero cuando la edad avanzada va acompañada de otras condiciones médicas y comorbilidades, la dieta y los tipos de alimentos en la dieta de los adultos mayores deben adaptarse a las necesidades del cuerpo y a las actividades diarias.
El envejecimiento se asocia con pérdida excesiva de masa muscular y tejido adiposo, deficiencia de calcio y vitamina D, deficiencia de magnesio, hierro, zinc y vitaminas A, C, E. La disminución drástica de nutrientes, la reducción de la ingesta de alimentos, disminuye la actividad y el estado de alerta del sistema inmunológico, lo que conduce a la aparición de infecciones recurrentes e inusuales. El deterioro funcional en las personas mayores y la aparición de enfermedades crónicas están fuertemente relacionados con la desnutrición.
Nutrición, elemento esencial para la salud de las personas mayores

La desnutrición en las personas mayores es un problema de salud que puede provocar un efecto dominó de una serie de graves consecuencias, desde anorexia patológica con caquexia hasta la aparición de enfermedades crónicas o agudas graves con periodos prolongados de enfermedad y convalecencia. Las complicaciones de la desnutrición reducen la calidad de vida de las personas mayores y aumentan el deterioro cognitivo y emocional (demencia, depresión).
El plan alimentario de la persona mayor sana debe personalizarse en función del estado físico y mental, el grado de actividad diaria y el estado biológico (peso, cantidad de tejido adiposo, masa muscular, hidratación, análisis de laboratorio).
El apetito de las personas mayores es muy bajo debido a la rápida aparición de una sensación de saciedad. Los adultos mayores deben evitar los alimentos que carecen de nutrientes (“calorías vacías”) y deben consumir alimentos ricos en vitaminas y minerales. Por ello, se recomiendan dietas hiperproteicas con alimentos ricos en proteínas (proteínas de origen animal -carne magra- o proteínas de origen vegetal -soja, judías, guisantes, garbanzos, lentejas, etc.) que mantienen la salud de los tejidos.
La dieta de una persona mayor debe incluir cantidades adecuadas de micronutrientes de diversas fuentes, como cereales integrales, frutas y verduras, productos lácteos, pescado y aceites vegetales. La hidratación es un elemento central de la nutrición de las personas mayores, que tienden a beber menos líquidos. Se recomienda beber de 6 a 8 vasos de líquido al día.
La alimentación de las personas mayores debe adaptarse a las comorbilidades, las enfermedades crónicas y, por supuesto, el estado dental. Tanto la obesidad como la desnutrición se tratan con una dieta personalizada, basada en las preferencias del paciente y no con una dieta restrictiva que acelere los procesos de degradación del organismo. La calidad de vida a partir de los 70-80 años está fuertemente influenciada por el estado nutricional y el equilibrio del tránsito intestinal. Además, la mala nutrición en los adultos mayores también es un indicador de deterioro neurocognitivo.
El manejo nutricional del anciano requiere de una evaluación médica integral
con la identificación de posibles desencadenantes de una ingesta calórica inadecuada y déficits nutricionales potencialmente reversibles.
En el Hospital Enayati, las personas mayores reciben atención médica geriátrica especializada y adaptada a las necesidades del paciente y su familia. El soporte médico nutricional implica la evaluación del estado de salud por parte del geriatra y la construcción de un plan alimentario basado en las particularidades del paciente (estado de desnutrición, estado cognitivo, estado biológico, estado antropométrico, comorbilidades, riesgo de fragilidad, etc.).
En la primera ciudad médica de Rumanía, las personas mayores se benefician de una atención médica según los estándares europeos: consultas interdisciplinarias de especialistas, investigaciones modernas, recuperación médica, todo ello integrado en un sistema funcional para la comodidad del paciente. Con la ayuda del personal médico dedicado al cuidado de pacientes mayores, los mayores se mantienen activos, tienen momentos de ocio y socialización, son cuidadosamente asesorados sobre su alimentación y, quizás lo más importante, son escuchados cuando tienen determinadas necesidades o preferencias.
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